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Caperucita Roja | Cuento infantil

7 mar 2024
2 min de lectura

Actualizado: 23 mar


Descubre el cuento clásico de Caperucita Roja, al final de la entrada encuentra el formato en PDF para imprimir.



Caperucita Roja | Cuento tradicional


Charles Perrault

Adaptación ©Miss Norbiel


Había una vez una niña llamada Caperucita Roja, que vivía en un pequeño pueblo rodeado por un espeso bosque. Un día, su madre le pidió que fuera a visitar a su abuela, que vivía al otro lado del bosque y le entregara una canasta con comida y algunos regalos.

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Antes de partir, la madre de Caperucita Roja le advirtió que no se detuviera a hablar con extraños en el camino y que se mantuviera alerta en todo momento.

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Caperucita Roja aceptó encantada y comenzó su camino a través del bosque, cantando y recogiendo flores en su camino. Pero pronto se encontró con un lobo astuto que le preguntó adónde iba y qué llevaba en su cesta.

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–Voy a casa de mi abuelita. Vive al otro lado del bosque y le llevo comida y regalos –le contestó la niña.

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–¡Oh, magnífico! Sabes, existen dos caminos, uno largo y uno corto, ¿me juegas unas carreras? Yo tomaré el largo y tú el corto –le dijo el lobo engañándola.

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–Claro que sí –dijo Caperucita.

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El lobo llegó primero a la casa de la abuela y la encerró en un armario. Una vez dentro, se disfrazó con la ropa de la abuela y se metió en su cama, esperando a que llegara Caperucita Roja.

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Cuando Caperucita llegó a la casa de su abuela, notó que algo no estaba bien. La puerta estaba abierta y cuando entró, encontró al lobo disfrazado de su abuela.

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Caperucita Roja le preguntó:

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–Abuelita, ¿por qué tienes los ojos tan grandes?

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–Es para verte mejor, mi querida –contestó el lobo.

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–Abuelita, ¿por qué tienes las orejas tan grandes?

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–Son para oirte mejor, mi querida –contestó el lobo.

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–Abuelita, que dientes tan, tan grandes tienes.

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–¡Son para comerte mejor! –dijo el lobo mientras se levantaba.

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La niña, muy asustada, comenzó a gritar y correr hacia la puerta. Afortunadamente, unos leñadores que pasaban por allí se dieron cuenta del peligro y corrieron a ayudarla. Al ver a los leñadores, el lobo huyó rápidamente del lugar y nunca más se le vio por ese bosque. Los leñadores sacaron a la abuelita del armario y se aseguraron de que estuviera a salvo.


A partir de ese día, Caperucita Roja aprendió la importancia de seguir los consejos de su madre y se prometió a sí misma nunca olvidarlos de nuevo.


Además, reflexionó que no es seguro confiar en extraños y que es importante seguir las instrucciones de sus padres para mantenerse a salvo.

​

Fin


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